Bitácora

Étranger/Foreign

No me gustan los aviones, no es que le tenga miedo a las alturas o que haya crecido viendo catástrofes aéreas, tampoco es que me haya traumatizado el avión diminuto en el que alguna vez viajé y que contaba con “modernas” calcomanías reflectivas, que dependiendo el ángulo, me hacían utilizar o no el cinturón de seguridad. No, no es nada de eso, sencillamente no me gustan los aviones porque representan cambios, así sean momentáneos.

El último avión que abordé me trajo a esta ciudad, no fue hace más de una veintena de días, venía de una ciudad cercana y algo más desconocida que ésta. Pasé la noche en un hotel que muy amablemente pagó la compañía aérea, tal vez en contraprestación a las tres horas de retraso que tuvimos al despegue. Quién sabe, tal vez Colombia no me quería soltar.

Tuve tiempo para pensar, para llorar, para comerme el mecato (golosinas) que traía, para dejar pasar el tiempo, para que me hicieran placas porque me vieron cara de mula y de exportador de droga, para conocer al pasajero del lado y aprender que debí haber traído artesanías para vender… En fin, tuve tiempo.

No estoy en otro planeta ni me abdujeron los extraterrestres (esas épocas ya pasaron), estoy en otro país, una especie de Europa chica afincada en América. Estoy en Montreal, una ciudad tranquila (no se fijen en las noticias de la semana pasada, lo del actor porno que mató y luego desmembró a otro hombre, fue sólo un caso aislado).

Es extraño ver tanto cielo a mi al rededor, los edificios no sobrepasan los cuatro pisos y la gente es muy amable, vivo en una isla y como toda isla uno puede llegar al borde y salirse de la ciudad (lo digo por experiencias propias), todo queda cerca, en bicicleta o a pie, las cosas obvias están señaladas, es algo así como el paraíso de la señalética.

Dejar todo atrás es difícil, recomenzar, no lo niego, es una oportunidad increíble pero trae sacrificios, todavía hay una vocecita en mi cabeza que se asoma para hacerme dudar de mi decisión, pero pues aquí estoy, no he completado un mes, no he terminado de conocer, de reconocer, de investigar, de aprender. Nueva ciudad, nueva vida, nuevo blog, pero al final, el mismo cosiánfiro de siempre.

Ahora suena: Superman – Five for fighting.

 

3 thoughts on “Étranger/Foreign”

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